Ada Marcos. Astrología y Psicología

“La Astrología no predice el futuro, es una forma de autoconocimiento muy profunda y misteriosa”

En esta entrevista partí de varios prejuicios, uno era que el interés por lo esotérico y la astrología no podría nacer genuinamente en la adultez y tras una formación profesional, sino de aquellos enamoramientos adolescentes que quedan arraigados y que, con suerte, dan pie luego a un estudio profesional con el único objetivo de encuadrar socialmente lo irreverente.

Sin embargo, Ada Marcos ya era analista junguiana (formada en la Universidad de Buenos Aires) cuando descubrió la astrología. De hecho, llegó a ella porque buscaba aprender a meditar. Una psicóloga interesada en la meditación y apasionada por la astrología…

Además de hacer una maestría en psicología analítica junguiana, se formó como astróloga arquetipal y coordina la carrera de Astrología Arquetipal de la Fundación C. G. Jung de Psicología Analítica. Otra de sus pasiones es escribir poemas.

De aquellos primeros tiempos cuenta: “yo tenía una resistencia grande a la astrología, tenía un chip psicoanalítico lacaniano, pero me voló la cabeza, conocí un uso de la astrología por fuera del prejuicio común. Estaba conectada con el horóscopo del domingo basado en una idea predictiva, de futurología. Sin embargo, es un compendio simbólico tremendo, es una forma de autoconocimiento muy profunda, muy misteriosa, que, usada adecuadamente, abre muchísimos caminos”.

Luego fue encontrando puentes entre la psicología y la astrología: “yo estaba muy dividida entre dos mundos, uno académico y cientificista, y el otro donde el discurso sobre el alma y lo espiritual, sobre el destino y lo transcendental estaban muy presentes. Ahí encuentro a Jung”.

Ese Jung que había tomado los derroteros del misticismo pero que no aparece en la formación universitaria de los psicólogos. “Era una persona que se había abierto a rescatar el lenguaje simbólico de la antigüedad, aunque la ruptura que hizo tuvo un precio muy grande para él”, cuenta Ada. Y sigue con los orígenes: “la astrología fue una de las primeras formas de hacer psicología, igual que la mitología. En los mitos está, en un lenguaje simbólico, el concentrado de descripciones arquetípicas y psicológicas”, explica.

¿Qué hace la Astrología?

Antes que nada, no predice el futuro. En terapeutas como Ada Marcos no vamos a encontrar una especulación de qué nos pasará en el próximo eclipse o con qué signo del zodíaco me llevo mejor.

“La astrología ofrece un camino de autoconocimiento en un lenguaje de símbolos y que a veces nos puede resultar ajeno. Pero, en realidad, cuando hablamos de júpiter, de venus, de capricornio no hablamos más que de aspectos psicológicos de la psique, no estamos hablando de otra cosa”, explica.

Muchas veces se escucha por ahí, con liviandad y determinismo, describir a alguien por el signo del zodíaco bajo el cual nació. “Cuando hablo del signo de cada persona hablo de un paneo general de la astrología, con un primer nivel que son los 12 signos, pero la astrología tiene formas mucho más precisas de abordar la psique individual que es la Carta Natal y que no será la misma que la de ese otro que es del mismo signo que uno”, revela Ada Marcos.

“El momento exacto de tu nacimiento no es un momento casual, la Carta Natal es una fotografía de cómo estaban posicionados los astros cuando naciste y la astrología diseñó una manera de leer eso. El modo que tiene de abordar ese universo es un modo geocéntrico, como si la tierra fuese el centro del sistema solar, lo cual suelen criticarle a la astrología”, reconoce Ada e insiste: “En realidad no se entiende que es un planteo simbólico. No se trata de los astros materiales, sino en su vertiente simbólica, de las proyecciones psíquicas que hemos hecho sobre esas figuras a través de la historia y de la mitología.

Astrología versus libre albedrío

No pude dejar de preguntarle por esos casos en que deciden que un hijo nazca bajo determinado signo. “Ahí hay un uso manipulatorio de la astrología que está más al servicio de nuestras neurosis que de nuestro crecimiento personal. Y cuando la astrología se vuelve un sistema de control, algo que ahora está en auge, tengo que estar vigilando qué va a pasar o qué no, cuándo hay luna llena o no, qué me va a suceder si tengo este año ascendente en no sé qué cosa…”

Ahí nuevamente aparece la terapeuta: “yo incorporé la astrología pero ante todo soy psicóloga, por lo tanto, la propuesta no es yo te diga, a través de tu carta, quién sos. La astrología es una herramienta más que nos puede servir como mapa para orientarnos o para encontrar algún símbolo cuando estamos muy trabados, pero el que tiene que descubrir quién es cada uno”, enfatiza. “No me parece que tenga que ser usada para que el consultante venga a poner a prueba a ver si esto realmente funciona. La astrología funciona cuando uno tiene preguntas honestas y verdaderas sobre uno mismo. Ahí se abre esa gran caja de pandora que es una carta natal.”

¿Podemos culpar a los astros? “En la astrología puede aparecer esto de justificarnos, que tengo la luna acá o esto otro allá, que en todo caso, puede explicar algo de lo que nos pasa pero no lo justifica, como así no nos justifica nada y ahí es donde está el libre albedrío. Uno tiene un margen de posibilidad de modificar, trabajo de mucha conciencia mediante, aquello con lo que uno no se siente cómodo. No digo que sea sencillo”.

¿Y luego de la Carta Natal, qué?

Quise saber si la astrología también ofrecía un método de sanación o solo provee información ¿Cuál es el paso siguiente a la toma de conciencia que puede proveer la astrología?

“En el trabajo que hago yo no tengo todo el tiempo un norte como que ‘el otro se sane’, yo no pretendo eso sino que el otro recupere las partes que lo componen y lo voy acompañando en eso. Creo que si el terapeuta está tomado por la pretensión de que el otro se sane, en realidad está dándole el mensaje de que, así como es, está mal, que tiene que modificarse. ‘El hombre no anhela perfección, anhela totalidad’”, dice recordando a Jung.

Sanar es una palabra hermosa pero a veces puede ser muy pretensiosa –sostiene implacable-, a veces, lo que hacemos es aprender a convivir con las partes que no nos gustan de nosotros mismos, pero que siempre van a estar ahí. O algunos lugares rotos, muy heridos, que también siempre van a estar ahí. En todo caso, uno aprende a convivir con ellos más amorosamente.

Vuelve de manera elocuente sobre el latiguillo de los manuales de autoayuda: “Algunos discursos tienen la pretensión de convertir todo en algo muy luminoso, pero yo creo que uno tiene que aprender a lidiar con esas partes no tan luminosas, y que tampoco es que estén mal. Ver la sombra sin crítica, sin juicio, desde una actitud de revisión honesta.”

También hablamos de revolución solar, qué pasa con las personas que no tiene los datos de su nacimiento, del papel de la luna y de los eclipses, de los arquetipos y del patriarcado.

Y no pudimos evitar la pregunta sobre las circunstancias en las que se encuentra Argentina. “Los que se dedican a la astrología política tiene su mirada de cuáles son los aprendizajes que tenemos que transitar colectivamente. El trabajo es aprender y en eso estamos, haciendo duras experiencias”, reconoce.

Pero quisimos terminar el encuentro con algo más liviano, por lo que la pregunta viró a cómo usar la astrología para averiguar qué tipo de pareja le conviene a cada signo.

Su respuesta fue al hueso, como lo hizo durante toda la entrevista: “Ese es un uso muy superficial de la astrología, el que se acerca ahí es por curiosidad. Una cosa es la curiosidad, el intento de transformación es otra. Puede ser una gran puerta, mucha gente entra desde ese lugar, quedarse en ese nivel es el problema.”

Cederle el poder a la astrología como si fuese un oráculo que me va a decir quién me conviene es no tomarme el trabajo de tratar de yo saber quién me conviene y quién no, y tomar yo esa decisión. La astrología al vez te puede mostrar qué podés aprender con determinado compañero”.

 

VIDEO de la entrevista

AUDIO de la entrevista

“El momento en el que nacemos, no es casual” con Ada Jimena Marcos.

Monica Baum, septiembre 2018