Eduardo Fain. Constelaciones familiares

“El pasado no es un pasado, está activo y se le está jugando a la persona en el aquí y ahora; la Constelación tiene la posibilidad de trabajar ese material y sanar”

Eduardo Andrés Fain es médico (UBA), está casado con la psicóloga Graciela Borsalino, tiene dos hijos, Lucía y Matías, y un nieto, Joaquín.

Se formó en Homeopatía Unicista y Acupuntura Médica, las cuales practicó por más de 30 años. Es master y trainer en Programación Neurolinguística (PNL), realizó un postgrado en Hipnosis Ericksoniana.

Se formó en Constelaciones Familiares con Bert Hellinger y Tiiu Bolzman, temática de la cual fue docente durante varios años. Desarrolló las Constelaciones Individuales®, un abordaje terapéutico que integra toda su formación y experiencia profesional.


Su núcleo familiar


Monica Baum: ¿Tus hijos siguen alguna orientación profesional como la tuya?

Eduardo Fain: Lucía es la mayor, es médica pediatra. Se está formando ahora en Homeopatía Unicista, así que hay algo que refleja ahí. Y mi hijo Matías es músico, guitarrista, es artista. Graciela, mi Sra., y yo tocamos la guitarra de oído, él EF La familiaes un profesional de la música.

MB: ¿Tu mujer también trabaja en este campo?

EF: Ella es psicóloga, también está formada en Constelaciones Familiares y Constelaciones Individuales. Tiene su trayectoria en el Psicoanálisis, luego fue integrando otras herramientas, también es terapeuta corporal. Cuando hacemos talleres o formaciones ella hace el trabajo corporal dentro de los grupos. También codirigimos el curso online: “Convivencia Consciente” donde enseñamos los principios sobre los cuales se sustentan las constelaciones.

MB: En tu vida cotidiana con tus hijos ¿sentís que pudiste transmitirles una concepción diferente de la vida? Me imagino que los hijos de los psicólogos deben tener una vida más sana que otros.

EF: ¡¡Poné todo eso en duda ya mismo!! (risas). He transmitido todo eso pero nunca hubo una “bajada de línea”. Yo no les digo “tenés que”. Aprendieron más de la convivencia. Toman pero hacen lo suyo.


La búsqueda interior


MB: Me llamó la atención que tu formación básica es de médico ¿cómo fue el recorrido desde el médico hasta lo que estás desarrollando ahora?


EF:
Es un camino largo. Al principio, cuando estudiaba medicina, ya tenía la idea de seguir Homeopatía, tenía una mirada en la cual pensaba al individuo o al síntoma como un emergente, es decir, de un individuo a una totalidad, ya en esa época. Y era un tanto contradictorio porque, en realidad, me la pasaba estudiando enfermedades y cuadros. Sin embargo, esto era un impulso que me habitaba.

Entonces, cuando me recibo inicio mis estudios en Homeopatía y también enAcupuntura; fueron mis dos amores después de recibirme porque realmente me aboqué a ello.

Después me comenzaron a pasar algunas cosas con la Acupuntura, sentía que no podía avanzar en el estudio, era un tema cultural mío, como que me era difícil integrar algo que recién ahora, después de muchos años, pude integrar como vivencia. Desde la teoría podía explicar cómo iban las energías por el meridiano, etc. pero había algo que en esa época todavía no podía tomar, te estoy hablando de hace 35 años atrás…

MB: ¿Era raro que un occidental trabaje ese tipo de disciplina?

EF: Ya estaba la Sociedad Argentina de Acupuntura, que es una sociedad médica, es decir, no es que no estaba, pero en mí estaba esa búsqueda de poder integrarlo. Sentí que no podía avanzar por ese camino, era una limitación para mí y entonces me dedique más al trabajo en Homeopatía.

Luego, el camino parece azaroso, me convocaron para un grupo de estudio donde había astrólogos, médicos, psicólogos, etc. y yo traía algo de la Acupuntura y la Homeopatía. Una compañera comenzó a contar algo de Programación Neurolingüística (PNL) y a mí me vino una imagen de lo que me había pasado el día anterior en el consultorio, ella me hablaba del rapport y yo estaba en esa imagen y dije “¿dónde se estudia lo del rapport? ¿Esto se estudia!? ¡Qué loco que se estudie algo así!”.

Me acuerdo que cuando fui -era abril, ya habían empezado las clases- me dieron unas planillas para completar de porqué estaba ahí y yo dije que era por el rapport, todo era rapport para mí (risas). Después, cuando entré en este mundo enorme, fantástico, fue mi siguiente amor y me pasé quince años enseñando Programación Neurolingüística (PNL). Fue algo que me apasionó profundamente; y también saber que son distintos niveles: cuando se toma el material y otra cosa, cuando enseña. Enseñar es como otra vuelta más de entendimiento para poder transmitir, es otro lugar.

A la Programación Neurolingüística (PNL) la tengo totalmente integrada a mEF Busqueda Interiori trabajo porque tiene que ver con la posibilidad de estudiar la experiencia subjetiva, ¿qué es lo que pasaba en el ser humano ahí? Fue para mí todo un descubrimiento y eso me llevó, -por eso te digo que el camino a veces te lleva, uno dice que lo hace uno pero no sé cómo es todavía, en parte uno hace porque yo sé que uno empuja, y hace y tiene ideas, pero también hay algo que te lleva- me permitió conocer la Hipnosis Ericksoniana.

Y nuevamente fue algo que me tocó profundamente, sentí que esto tiene que ver, no con estados sonambúlicos donde la persona está fuera del mundo, sino al contrario, con cómo nosotros entramos en distintos estados de conciencia todo el tiempo, todo el tiempo… y cómo uno puede facilitar que las personas puedan entrar también en esos estados, puedan conectarse consigo, puedan descubrir recursos. Todo esto fue lo que luego me permitió el estudio de la Hipnosis Ericksoniana.

MB: ¿Después de esto llegamos a las Constelaciones o hubo otro paso en el medio? Es interesante que todas fueron disciplinas muy fuertes y que trabajaste durante mucho tiempo.

EF: Yo estaba en el tema de la hipnosis pero también en el trabajo con la respiración. Desde adolescente hacía yoga, los pranayamas, entendía a la respiración como una puerta entre lo consciente y lo inconsciente. No somos conscientes de nuestra respiración hasta el momento en que llevamos la atención a la respiración y de cómo distintos tipos de respiración traen diferentes experiencias (como la Holotrópica que trabajan el respirar de cierta manera para generar diferentes estados).

Siempre que había algún curso de algo de respiración yo iba a “chusmear” y un año fui a hacer un curso de respiración consciente, Rebirthing. Durante un año pasamos viernes sábados y domingos respirando, una vez al mes tres días enteros respirando, a mí me interesaba mucho este tema. Esa fue una de las guías de mi camino.

Una de mis instructoras me decía “Eduardo, tenés que venir a conocer Constelaciones”, pero uno ocupado, trabajo a full, familia, le decía “sí, mirá, algún día voy a ir…”. En el 2001, en marzo, me dijo “viene Hellinger a Argentina, por qué no lo vas a ver, son tres días”, “¿Tres días?, uno!” me dije yo. Fui de curioso, sin ninguna expectativa.

Me senté allí, veía a este hombre mayor sentado en el escenario, había dos o tres personas, no sabía ni de qué se trataba. De repente había algo que se movía allí, él giraba a una persona, le hacía decir una frase, y, lo que me pasó es que, esas imágenes que yo veía allí, también aparecían cuando yo hacía Hipnosis Ericksoniana.

En esa época lo que yo tenía eran técnicas pero esto era otra cosa, trascendía a lo de las técnicas, veía algo allí que se transformaba en la imagen, pero lo que a mí me pasaba era que, mientras yo veía eso ahí que iba cambiando, algo adentro mío se me iba cambiando también. Estaba como sorprendido, había algo que me tocaba a mí. ¡¡Otra que tres días… No sólo hice los tres días sino que no paré hasta ahora y no paro. Reconozco que me fui enamorando de todos estos lugares, de la Homeopatía, de Acupuntura, de la Programación Neurolingüística…

La que trajo las Constelaciones a la Argentina fue Tiiu Bolzmann y ella quería armar el Centro pero estaba sola y nos convoca a un grupo pequeño para ser docentes. Tuve la suerte de estar en el momento justo con las personas justas, en el lugar, cuando se da todo. Y fue sumergirme en este trabajo. Hacíamos talleres, viajábamos al interior y me dio un montón de experiencia.

MB: Me gustaría volver a tu historia de niño o de adolescente, ¿qué hizo que vuelques tu vida a lo humano, a lo profundo?

EF: Algo que creo que me marcó tiene que ver con un abuelo que vivía con nosotros, que siempre estaba enfermo. Él tenía algo de -hoy podría decir- hipocondría porque los médicos lo revisaban y no le encontraban algo orgánico pero él no estaba bien y creo que eso me marcó, fue entender el no encontrar en lo físico la causa de la enfermedad.

MB: ¿pudiste ayudarlo a reparar algo?

EF: ¡Nada! Porque cuando yo tenía 18, 19 años el falleció, no pude hacer algo por él directamente pero creo que había algo allí que no se podía tomar, no sé cómo decirlo. Cuando uno tiene una enfermedad orgánica uno dice “acá está”, por lo menos puede definirla, o si hay algo mental por lo menos podés hacer un cuadro, pero en él, no es que no había, estaba todo esto pero para mí, con mi mirada de adolescente, era como que no se podía llegar nunca a lo que él tenía.

MB: ¿Tu núcleo familiar era de promover este tipo de inquietudes?

EF: No, al único que podría mencionar es a mi tío José que era oftalmólogo pero durante muchísimos años fue médico clínico, atendía a todo el barrio, tenía una mirada muy buena, era muy humano.

MB: ¿Había algún gurú, algún dios, alguna religión, algún modelo espiritual que los oriente, a vos en particular?

EF: Mirá, nosotros somos judíos, yo hice, además del colegio habitual, el “Schule” y después hice el seminario, me faltaron dos años para ser docente pero no tenía esa inquietud en ese momento. Lo que me acuerdo sí es que no era una familia religiosa, era más tradicional, por ahí festejábamos Pesaj, Rosha Hashaná, o nos invitaban. Pero dentro de la tradición también nos mandaban a un colegio judío, nos daban una formación que tenía que ver con la colectividad.

En mi adolescencia, fui también muy crítico de esto, leía la Biblia, tenía unas discusiones internas y también con los docentes, los volvía locos, pobres… no sé cómo me bancaron! Era muy rebelde, lo que tiene un adolescente, la libertad de cuestionar, mirar. Eso que, de alguna manera, también seguí en el tiempo porque siempre tenía esa mirada crítica de no quedarme con lo que es como es, sino decir ¿por qué es así? Siempre estuvo eso en mí como inquietud.

MB: Me parece interesante cuando una persona logra trascender el ejercicio profesional para empezar a ofrecer una propuesta distintiva. ¿En qué momento se logra dar un paso más y ofrecer algo que es distinto, como un aporte particularísimo?

EF: En principio, podría decirte que las Constelaciones me ampliaron la mirada de una manera increíble. ¿Qué pasó entonces? se me cambió el trabajo en el consultorio, ya no podía trabajar como antes porque ahora, cuando alguien me decía algo, yo ya estaba escuchando otra cosa que antes no escuchaba, no era que no me lo decían, yo no lo escuchaba. Entonces se me empezó a integrar todo lo que había recorrido, porque la Homeopatía es una mirada sistémica porque ve una totalidad. Cuando mira el síntoma no estás pensando en combatir el síntoma sino que estás pensando en ese síntoma como un emergente y esa es la mirada sistémica. Lo mismo me pasó con la Acupuntura, recién pude integrar un montón de elementos que estudié hace 35 años, en los últimos siete u ocho años. Pero cuando digo “integrando”, es algo de adentro, ya estás mirando desde ese lugar, ya no es algo de afuera que tenés que describir o explicar.

Al principio pensaba que las Constelaciones Individuales eran “Constelaciones Familiares en el consultorio”. Pero era porque yo había empezado a trasladar esos elementos, esos Órdenes que describe Hellinger, al consultorio y tardé en darme cuenta que esto era otra metodología. Es todo un proceso en el que estoy.


Cómo sostenerse uno en el día a día


MB: ¿Cómo es el trabajo que hacés con vos mismo?

EF: Hago un trabajo combinado de Constelaciones con Psicoterapia, para esto mi psicoterapeuta me tiene una paciencia y tiene una apertura mental muy grande. Eso me permite enriquecer mi trabajo con las Constelaciones porque también me amplía la mirada. Mucho de lo que yo fui desarrollando tiene que ver con haber tenido un espacio donde pude trabajar conmigo y trabajar con las cosas que aparecían o lo que me traían los consultantes.

MB: Uno se imagina que las personas que trabajan ayudando a otros con su vida interior, en su propia vida deben tener una cuota de armonía, de equilibrio y de paz importante ¿esto es así?

EF: Tengo una cuota, pero es una cuota. Soy humano y me pasa todo lo humano. No estoy “encima de”, ni tengo una iluminación o algo por el estilo; nada, nada de esto existe. En realidad, es desde lo más humano que uno puede trabajar. Y “más humano” es poder mirarse en esto, porque desde ahí entonces podés mirar al otro como un otro.

Tengo la experiencias de los 16 años de ir a meditar. Iba a un grupo con una profesora de Historia, que en realidad era la profesora de mi novia de esa época, (¡con la que después me casé y después me separé!). Ella nos contaba de filosofía, de esoterismo, nos enseñaba a meditar. Vos imaginate que en esa época yo meditaba en el baño para que ni me vieran mis viejos. Pero es algo que también fui incorporando, hacer mucha práctica de yoga.

Una práctica que hago cotidianamente es el Saludo al Sol, porque es un estiramiento total y es un momento de conexión. Durante mucho tiempo hice Kundalini Yoga, que me fascinaba porque no era un trabajo sólo corporal sino de conexión emocional. Esto es parte de mi recorrido.EF El dia a dia

MB: En tu vida cotidiana con tus hijos ¿sentís que pudiste transmitirles una concepción diferente de la vida? Me imagino que los hijos de los psicólogos deben tener una vida más sana que otros.

EF: ¡¡Poné todo eso en duda ya mismo!! (risas). He transmitido todo eso pero nunca hubo una “bajada de línea”. Yo no les digo “tenés que”. Aprendieron más de la convivencia. Toman pero hacen lo suyo.


“Hay una inteligencia que es más grande que uno”


MB: ¿Dios está en tu vida, qué es?

EF: A mí me pasa algo con esto. Yo siento que hay una inteligencia que es más grande que uno. A veces me da la sensación, cuando sintonizo, que parte de este trabajo tiene que ver con esto. Como algo que está, algo que se le muestra a uno. Siento que hay una inteligencia que es más grande que uno, la cual uno habita pero que no tenemos la capacidad de poder conceptualizarlo. A veces juego con algunas imágenes, pienso en mi gatita Luna y digo “su mundo es nuestra casa, pero yo salgo de ahí y entro a otro mundo que ella no tiene ni dimensión de lo que puede llegar a ser”.

Siento que hay algo de esto. En cierta medida vivimos en el misterio.

MB: El concepto inteligencia se relaciona con algo más físico y mental y tradicionalmente el concepto de Dios se relaciona más con el amor…

EF: Yo siento que ésta es una inteligencia amorosa, pero que a la vez, en esa inteligencia amorosa confluye todo lo demás, porque si no sería negar. Porque si Dios es el amor ¿el odio de quien es? ¿La destrucción de quien es? ¿Lo terrible que ocurre en el mundo de quien es? También lo conforma. Es como querer dividir y nuevamente volvemos a esto de los opuestos. Y son opuestos antagónicos.

Pero, en realidad, todos forman parte y todo esto forma parte también. Porque si es el amor solamente, para llegar al amor hay que hacer consciente y transmutar y hacer funcionales todas estas otras formas de relación que también nos habitan, que también son naturales, que también están.


Constelaciones Familiares y Constelaciones Individuales


Toda la formación y experiencia de Eduardo Fain confluyen en la práctica de las Constelaciones Familiares y de la innovación metodológica de su creación, las “Constelaciones Individuales“. En este campo también propone un abordaje conceptual novedoso, las “Matrices Relacionales“.

MB: ¿Qué es una Constelación Familiar y qué es una Constelación Individual?

EF: En principio tendríamos que entendernos como seres en red. Porque para entender algo de las Constelaciones uno primero tiene que entender que formamos parte de muchísimas redes, la primaria: la familia, pero en realidad formamos parte de muchas otras redes, la sociedad es una red, los trabajos, los grupos, los amigos, etc.

Pero no sólo en red con los que están acá sino en red con los que estuvieron antes. Porque venimos de los anteriores, y también en red con los que siguen aunque no tengamos idea de quiénes van a ser, si es que van a ser. Pero, en principio, formamos parte también de estas redes, esto es más fácil explicarlo en lo biológico que en las personas.

A veces pongo un ejemplo de lo biológico: las células se reproducen y van formando los tejidos, vamos a tomar la piel, los de abajo van reemplazando a los de arriba y todos van formando esta piel. Ahora, ¿qué puede pasar? que un día uno se lastimó, se hizo una pequeña herida, el cuerpo es sabio y hace su trabajo, la sana y hace una cicatriz. Pero las células que están al lado de la cicatriz medio apretadas, saben que están apretadas porque hubo allí una pequeña herida. Pero después pasan las generaciones y las que nacen luego, nacen apretadas pero ya no tienen ni idea de lo que pasó ni por qué.

Pero siguen repitiendo algo, un patrón de algo que pasó pero sin saber ni siquiera por qué. Algo de esto es lo que uno ve cuando se produce este trabajo de las Constelaciones.

Lo primero que hay que entender en esto es que cuando uno constela, constela para el Aquí y Ahora. O sea, no se constela para ver a los abuelos ni bisabuelos, para ver lo que pasó, eso después aparecerá si es que aparece; lo que uno está trabajando tiene que ver con lo que nos sucede a nosotros acá, con lo que nos limita acá, con lo que sentimos que nos habita.

En ese Aquí y Ahora hay algo que nos limita en nuestra vida y trabajamos para esto. Esto me parece la primera idea para entender que esa célula que está toda apretada dice ¿por qué estoy apretada acá? ¿Por qué tengo que vivir apretada cuando otros viven sueltos? ¿Qué pasó acá? Y, por supuesto, la persona puede revisarlo históricamente y entender muchas cosas y esto se hace en Psicoterapias. Pero las Constelaciones no son Psicoterapia, es otro tipo de abordaje, en todo caso es un abordaje complementario, social.

Un psicólogo, un médico, podría aplicarlo y decir “¡qué bueno! Tengo, además, esta herramienta”. Es decir, no son contrapuestas, son complementarias.

Trabajamos para este Aquí y Ahora pero lo hacemos teniendo en cuenta que formamos parte de una red y esta red tiene que ver, por supuesto, con la familia actual tal como se presenta y con la familia de origen, qué hechos ocurrieron y también con las generaciones anteriores.

Aquí tendríamos que distinguir la Familiar de la Individual.

Cuando hablamos de las Constelaciones Familiares la persona plantea un tema en su Aquí y Ahora y, a través de representantes, personas que están en un grupo, se eligen algunos representantes y se ubican espacialmente como la persona lo siente y, una vez que se ubican, quien guía la constelación se acerca a cada uno de los representantes y le va preguntando si esto le resuena y de qué manera, y los representantes dan información. Ahí pasa algo que a mí siempre me sorprende, que los representantes dicen cosas y la persona dice “sí, esto lo decía mi padre o abuelo, sí, esa era la relación, no…”

Yo, aunque lo hago todo el tiempo, me sigo sorprendiendo, me maravilla.

Creo que en algún momento se va a tener que estudiar cómo puede ser que personas que están ahí, se ponen en un lugar y pueden expresar esto. Y cómo lo que, entre comillas, es un pasado, no es un pasado, está sucediendo ahora, se le está jugando a la persona en el Aquí y Ahora. No sé cómo explicarlo pero es algo que está activo también en esta persona y la Constelación tiene la posibilidad de trabajar ese material y sanar, ordenar algo de lo que se está mostrando para que se recupere un orden en ese campo y que se recupere también un orden en la persona.

MB: a su vez ¿eso impacta en el campo de los que participan?

EF: Lo que sucede es que en un taller trabajan todos, uno tiene la idea de que trabaja el que constela y por ahí trabajan un poquito los que representan. No es así, están trabajando todos ahí. Es decir, los que están mirando están dentro del campo, creen que están como espectadores, pero no hay nada mejor, cuando uno ve una buena obra como espectador, que esa obra te toque. Y esto la Constelación lo tiene.

Pero no es una actuación, no es un “como si” y esto también me parece importante poder distinguirlo, no estoy “haciendo de”. En ese momento te permitís ser lo que te emerge en ese momento y ser lo más genuino posible. Lo peor que podés hacer es complacer a quien guía, o seguir la indicación de quien coordina si lo que está haciendo vos no sentís que es.

MB: ¿Y en las individuales entonces?

EF: Es una evolución mía, el primer tiempo yo pensaba que las Individuales eran “Constelaciones Familiares en el consultorio”, pero después fue surgiendo toda una comprensión de lo que estaba haciendo. Esto gracias a la Programación Neurolingüística, en el sentido de poder, no sólo hacer lo que hago, sino poder mirar lo que hago y poder entenderlo. Entonces, ese entrenamiento que hice durante tantos años me permitió ir entendiendo lo que estoy haciendo. Soy lento en esto, no te creas que tengo “El” entendimiento, sino que son como pasos que uno va dando…

Es como si yo te dijera que es algo que “se muestra”, estuvo ahí todo el tiempo pero ahora se muestra y hasta ese momento yo no sabía que existía. Esos son los pasos del proceso que voy haciendo. Lo que me di cuenta en un momento es que, así como en la Constelación Familiar la persona está mirando una representación, la metodología en la Constelación Individual es que la persona entra en su campo. Entonces es totalmente diferente, ya estamos hablando de otra metodología.

Podemos decir que los principios son los mismos pero la metodología es otro mundo, es otra cosa. Y es que la persona, mientras va entrando en esos lugares, no solo entra en su lugar, entra en lugar del otro, pero no entra actuando al otro, sino que entra para sentir lo que le aparece ahí. Y hasta la misma persona muchas veces se sorprende de cómo puede sentir en un lugar una cosa y en otro lugar, otra.

Hay algo mucho más profundo que se está mostrando ahí y que tiene que ver con cómo, a través de esa persona, puede ir emergiendo todo ese material, algo que tiene que ver con la familia actual, con la familia de origen y con lo que pasó en las generaciones anteriores. Poder descubrir cuál es el desorden que se está mostrando ahí y poder trabajar con eso que nosotros llamamos desorden, con aquello que tal vez en aquel momento fue traumático y que no se pudo mirar. Ahí uno puede ir viendo cómo esto que sucedió allá, de alguna manera se empieza a proyectar, a reflejar en los que siguen.

La persona misma va entrando en su campo, lo va abriendo y lo va desplegando, y en la medida en que lo va trabajando se va transformando dentro de ella, en el momento que lo transcurre.

La Constelación Individual no es como la Familiar. En la Familiar es una imagen, es decir, uno está disociado del material, pero disociado no es desconectado, es que uno lo está viendo y hay una transformación cuando te toca. Pero es totalmente diferente en la Constelación Individual, en que vos estás dentro de tu campo y estás siendo tocado por cada uno de los lugares porque los estás habitando -no solo viendo- y se transforma.

Entonces, primero se despliega y muestra el desorden, luego vamos trabajando para que esto se transforme adentro de la persona y cuando la persona termina ya siente la transformación dentro de ella. Eso marca la diferencia de una y otra.

Uno puede pensar “entonces mejor son las individuales” y, ojo, yo tengo mi corazoncito he? 🙂 pero, en realidad, son complementarias.


MB: En tu trabajo se ve un profundo respeto por la libertad del otro ¿es una precondición en tu trabajo que el otro pueda expresarse con total libertad, que puede ser lo que realmente es?

EF: Tenemos que marcar esto en dos ámbitos. Es una condición para que esto pueda ser posible porque es necesario que emerja tal como la persona lo siente y lo vive porque eso se pEF Engranajeuede transformar. Si es un “como si” no se puede transformar y va a seguir estando en la persona de la misma manera porque eso lo habita.

Pero también les digo: “esto no lo juegues en el afuera”, porque si uno no tiene este filtro puede ser cruel con el otro. Entonces no es sólo sacar, es sacar todo pero para ser transformado. Porque hay quien te dice “saque, saque, pegue, grite”, pero no es transformando. Yo no digo eso, sino permitir que todo esto emerja, lo que fuere, y que pueda ser transformado.


Matrices Relacionales


MB: ¿Lo de las Matrices Relacionales también es un aporte particular a las Constelaciones Individuales o es algo más general?

EF: En realidad llegué a esto por una experiencia propia. A fines del 2010 tuve una situación personal que me llevó a un estado crítico, tenía un nivel de agresión que no es habitual en mí. Y ahí tengo que agradecer a mi psicoterapeuta -porque yo hago terapia semanalmente desde hace más de diez años- por no haber destruido a mi familia, mi trabajo.

Fue un momento muy oscuro. Me acuerdo que yo estaba bien, entraba al baño y me miraba al espejo y, de repente, me empezaba a dar una bronca, me invadía una energía destructiva. Salía y, pobre mi mujer, le decía de todo y después decía “¡qué hice, dios mío, te pido disculpas”. Me pasaron cosas terribles, eché a estudiantes de los grupos, como te digo, muy negra y muy difícil.

Por suerte lo puedo contar y pude pedir disculpas, pude reintegrar a la gente, algunos vinieron y otros no quisieron ni saber! y los respeto, yo no sé si tomaría con alguien así una formación, pero era lo que me pasaba. Y bueno, pude ir trabajando todo este material, puede trabajar conmigo, mi proceso terapéutico fue fundamental en ese momento.

Ahí, como eso no era tan habitual en mí, empecé a ver que en un momento era un Perpetrador y quería matar y me importaba un comino el que sea, lo destruiría. Realmente, cuando a uno la pasa sabe de lo que está hablando. Pero esa energía destructora también empezaba a poner al otro en el lugar de Víctima porque era quien estaba recibiendo esa energía destructiva. Por momentos yo me ponía en un lugar como tratando de preservar a la víctima de mí mismo, no sé cómo decirlo de otra manera, pero empecé a descubrir el lugar también del Salvador. Dije ¿qué es esto que me pasa?.

Entonces me empecé a dar cuenta que habitamos Matrices y que no son un número infinito, son cinco y son Matrices Relacionales: cada vez que nos relacionamos con los otros lo hacemos desde ciertos lugares. Esos lugares complementarios conforman una matriz.

Ahora, ¿cómo eso tiene que ver con cada individuo y con su historia?. Y… no es sólo su historia personal sino la historia de la humanidad también, de lo humano que traemos, que nos trasciende pero que nos habita. Y empecé a descubrir cuáles eran las matrices.

Al principio tenía dos o tres nada más y todavía no las tenía claras hasta que en un momento se me armó el mapa y fue cuando dije “¡bue’ acá está!”. En un principio era como algo complementario a las Constelaciones, porque yo decía “puedo ver cómo me manejo en mi cotidianeidad”, por eso las llamé Matrices, y estas son relacionales porque unen roles complementarios.

Esto fue mi primer armado conceptual, hasta que me di cuenta que la clave no estaba en los hechos que habían sucedido en la familia de origen o a través de las generaciones sino en la manera que el sistema familiar o social había reaccionado ante ello, esta forma de reacción activa una matriz. Y fui viendo que estas matrices no estaban solamente en lo relacional, estaban en el material que la persona trae, porque lo que aparecía no es cualquier material, es un material que tiene que ver con las Matrices.

Entonces, lo que hay que ir trabajando no es sólo el contenido, porque el contenido es infinito, sino trabajar desde sus matrices.

MB: ¿Hay que modificar la matriz?

EF: No se pueden modificar las matrices. Lo que hay que trabajar es cómo uno se transforma dentro de esa matriz. Las matrices no son patológicas en sí mismas sino cuando los lugares se vuelven sintomáticos y la persona no actúa sino que reacciona frente a lo que le sucede. Es ahí donde podemos comenzar a pensar en relación a su red familiar y como quedó inscripto, según como hayan reaccionado ante determinados hechos.

En principio, es hacer consciente las matrices activas de cada uno, cómo uno actúa desde ellas y luego trabajar con ellas en la vida cotidiana y también transformarlas a través de las constelaciones.

En realidad es atravesar la matriz, para volver de nuevo, no se puede salir, pero hay algo que se pacífica, se reúne, se iguala y esto transforma, lo va transformando a uno. Es vivenciar algo de lo cooperativo, complementario, ecológico que existe en la naturaleza, en lo biológico.

Yo me preguntaba qué hace que algo que sucedió cinco generaciones atrás y de lo que ni tengo idea, puede pasar a otra generación ¿cómo es esto? Lo que vi es que son las matrices, en realidad, las que siguen actuando ahí y uno, dentro de ellas, siguen haciendo algo de estos lugares.

De lo que después me di cuenta es que estas Matrices son Matrices Sociales. Es decir, esto que ocurre es lo que ocurre en el mundo, un pueblo que somete a otro, el que dirige es el soberano y el otro es el súbdito, y que a veces ese soberano es soberano perpetrador y el súbito ya no es sólo súbdito sino que es víctima. ¿esto no ocurre en el mundo? Observá qué ocurre en las guerras, los lugares que ocupan los países. Entrás a ver y están las matrices, las mismas matrices son sociales.


Sobre el cambio de la humanidad


Monica Baum: ¿Es posible realizar un cambio masivo o siempre el cambio parte de adentro de un individuo?

Eduardo Fain: Por como va la humanidad yo creo que la posibilidad es un salto de conciencia, que es parte de este trabajo. Lo pienso de dos maneras, uno creo que tiene que ver con el camino individual porque de alguna manera arma una conciencia que es diferente y va generando esa masa crítica. Pero pienso también en la opción contraria, que se llegue por un tema de límite de supervivencia. Creo que no somos conscientes como humanos lo que le estamos haciendo a la tierra y que la tierra nos va a durar unas generaciones pero la estamos destruyendo. Si nosotros nos pensamos como seres vivos dentro de una tierra que también está viva, y que tenemos que mantener una ecología, puede ser transformador.

Creo que aquí hay un modelo que tiene que ver con las Matrices, que es cómo nos manejamos en las relaciones, pero aquí hay otro modelo que está presente y clamando en silencio, el modelo biológico que es cooperativo, ecológico. Estamos en las matrices de una manera despiadada todavía, no estamos tomando conciencia de las matrices para decir “parate, ¿en qué lugar me ubico? ¿Sigo siendo un perpetrador inconsciente que no ve al otro o empiezo a tomar conciencia de un otro y empiezo a trabajar con esta energía?”. Porque es una energía valiosa, es una energía poderosa, de transformación, según cómo se use es una energía de cambio.

Pero son las mismas matrices. Entonces estas Matrices que yo llamo Relacionales, son Matrices Sociales.

Pero cuando te digo por el camino extremo, es que lleguemos a esta conciencia porque no podemos sobrevivir más de esta manera, como decir “muchachos, nos morimos todos, acá tenemos que empezar a regular el mundo de otra manera porque nos morimos todos, acá no se salva nadie”.

EF Cambios humanidad


Eduardo Fain capacita en Constelaciones Familiares e Individuales, de manera presencial y virtual a través de eduardofain.com.ar

Las fotos del Dr. Fain para esta entrevista fueron hechas por Guillermina Michell.

Buenos Aires, mayo 2016