El pensamiento positivo no sirve

Yo soy de las que alguna vez compré este combo muy atractivo: la combinación de prácticas de repetición de pensamientos positivos para que funcione la ley de la atracción y así obtener mis sueños más preciados.

Sin más esfuerzo que ese y lo antes posible. Fuimos muchos.

La gente se imaginaba rica de un momento a otro, amanecer con 20 kilos menos y acompañada del príncipe azul. Poníamos en esos logros nuestra mayor esperanza de felicidad infinita.

Pero resulta que la ilusión iba acompañada por el miedo a que eso finalmente, otra vez, no se dé. Terminaba más tensa y ansiosa que antes, y pronto, bastante irritada, lo abandoné. Pero también comencé a explorar dónde estaba el secreto de esta fórmula.

No le quito valor, pero observo que una cosa es el autoengaño y otra la decisión de cambiar una actitud negativa y quejosa por una positiva, una actitud sanada y liberada.

Demasiadas veces intentan vendernos una obsesión por el logro pero la atención no está puesta, con la misma obsesión, en el proceso. Vi que necesita ser un trabajo paralelo: por un lado, frecuentar pensamientos positivos para fomentar la creación de otros circuitos neuronales, aunque incluso tengan visos de fantasiosos.

Pero si esto no va acompañado de una revisión profunda para desentrañar las raíces de esa actitud negativa o destructiva que origina la insatisfacción con la situación que uno desea cambiar, el pensamiento positivo, per se, no sirve de mucho y deja ese saber amargo del autoengaño.

Es necesario, diría imprescindible, volver a la sombra y barrer ahí. Enfrentarse al dolor, a lo fallido y transitarlo para sanarlo. Ahí sí se podrán cambiar las creencias y aparece la certeza de que lo positivo es posible en la vida de uno mismo.

Dice Enric Corbera: “El pensamiento positivo se alimenta de la auténtica fuente, del cambio interior. Ya no nos esforzamos en pensar positivamente, nuestro pensamiento positivo es certeza, nace de lo más profundo de nuestra alma. Es un pensamiento cuántico, es un pensamiento holístico, es saber que todo está en todos y que aquello que piensas siempre está haciendo forma en algún lugar».

 

Abril 2016