Fabián Motta. Psicólogo clínico

“Lograr la mejor versión de uno mismo es un mandato de la vida”

Fabián Motta tiene 55 años, dos hijos, y vive en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. Es psicólogo, aunque antes estudió cinco años de la carrera de Derecho y trabajó por 20 años en automatización industrial. Se consideraba un buen racionalista y, como tal, descalificaba bastante las ciencias humanas.

A los 30 años tuvo un accidente que lo mantuvo en grave estado por bastante tiempo y eso fue un quiebre: “se terminó la razón y aparecieron otras emociones”, reconoce. Por ese tiempo le regalaron la novela “El mundo de Sofía” y quedó fascinado por la filosofía, pero la carrera que tenía más cerca era psicología y al poco tiempo vio que ahí era feliz.

Desarrollar la habilidad profesional de un psicólogo fue otra etapa importante y no dudó en apelar a recursos más allá de la técnica aprendida en la universidad.

“Empezás con un julepe bárbaro pero una vez que aprendes bien las técnicas las vas dejando de lado y comenzás a recibir al otro como una persona, a escucharlo desde otro lugar. Aparecen muchos mecanismos intuitivos para comprender qué pasa y, empáticamente, vas desarrollando una habilidad mejor para ponerte acorde con él emocionalmente”.

Aun así, cree que es crucial que el terapeuta comprenda que el que hace el mayor trabajo es el paciente: “vos a lo sumo serás un canal de algo que ayuda al otro a encontrarse, a sanar, pero no te la creés”. En ese proceso, leerlo a Enric Corbera y la bioneuroemoción lo ayudó a desarmar el ego y entender que si una persona sana, el terapeuta no tiene mucho que ver.

Argentina es uno de los países con más psicoanalistas del mundo y es muy común “hacer terapia”, sobre todo en los centros urbanos más grandes. Pero por qué la gente “va a “terapia”, como se dice en Argentina cuando alguien recurre a la terapia psicológica más tradicional o al psicoanálisis.
Motta explica que siempre existe un factor de angustia y describe tres variantes básicas de cómo se expresa esta angustia: la histérica, que se manifiesta en el cuerpo; la fóbica, que se exterioriza con los miedos; y la obsesiva, cuando a la persona la dominan los cuestionamientos y las dudas.

Los principales generadores de angustia son las experiencias infantiles, las crisis de sentido de la vida, cuando la gente no sabe qué quiere ni a dónde quiere ir, y todo el mundo relacional, como los conflictos de pareja, en lo que Motta es contundente: “Cuando hablamos de conflictos de pareja hablamos de conflictos de uno mismo no resueltos que, en espejo, se colocan en la pareja”.

La terapia psicológica puede complementarse con terapias alternativas
Fabián Motta concede a las corrientes alternativas un espacio importante ya que ampliaron el margen de lo que estudió en la universidad y pueden ser complementarias, pero, aclara: “Primero, déjenme que yo atiendo al paciente y tratemos de solucionar la conflictiva de este plano, de lo que sucedió acá. Muchas personas, cuando resuelven eso mejoran su vida y se dan por satisfechas. Cuando esto no se alcanzó por alguna razón, me gusta acudir a este otro tipo de disciplinas como la Bioneuroemoción, las constelaciones familiares, el inconsciente biológico propuesto por David Hawkins que muestra que el cuerpo siempre sabe. Creo que todo suma, lo importante es no dispersarse, si uno está buscando por un camino está bueno primero agotar ese camino. Pero cuando tengo un tratamiento ya avanzado suelo sugerir a mis pacientes que consulten cuestiones específicas con otro tipo de terapeuta”.

Esto me parece bastante inusual, una gran cantidad de psicólogos, si no la mayoría, no se permiten, y mucho menos ofrecen a sus pacientes, abordajes alternativos con la real convicción de que les pueden ayudar. Se trata de poner al paciente en primer lugar, comprendiendo, el terapeuta, que él es uno más de una gran variedad de factores que entran en juego cuando una persona sale a buscar su salud emocional.

“Yo fui muy narcisista pero fui desarmando mi ego y vivo totalmente en paz, sé que es el paciente el que se sana y yo solo tengo el privilegio de acompañarlo, estar sentado en primera fila y ver cómo repara su vida”.

Qué condiciones tienen que darse en el paciente para que la terapia funcione
No todas las personas cumplen las condiciones para que la una terapia psicológica tenga éxito. “La primera es que el paciente se involucre en su historia y deje de culpar al entorno, deje el lugar de víctima y se decida a hacer algo diferente con su vida”, advierte Motta.

“En segundo lugar, que realmente empiece a hacer algo diferente con su vida, es necesario que a corto plazo empiece a haber cambios actitudinales porque desde ese lugar van a aparecer palabras, ideas y emociones diferentes. Ahí sí nos podemos sentar a hacer un plan de acción”, concluye.

Las religiones como refugio donde esconderse de uno mismo
Siempre me interesa analizar el papel de la religión, en este caso como refugio de los que siguen buscando afuera, en lugar de mirarse y trabajar en sí mismos. “Las personas que le piden todo el tiempo a dios creo que no son religiosos sino que son mendigos” dice Motta. Implacable.

También plantea diferencias entre la espiritualidad de la religión: “cuanto más espiritual te volvés, más te apartás de cualquier dogma, de cualquier religión que te manda a hacer determinadas cosas para que seas una buena persona y no una mala”. Y va más allá “muchas de las personas que son muy religiosas están buscando a dios padre, a un papá o a una regla que lo mantenga estable”. Aun así, reconoce que él mismo se está volviendo cada día más espiritual y que la vida tiene muchos planos que antes no podía ver porque era muy racionalista.

Por otra parte, tiene una mirada crítica de los sistemas religiosos: “Nos podemos comunicar cada uno con el dios que queramos de manera directa, no hacen falta los intermediarios, esos siempre te cobran comisión”.

El sexo, el feminismo, la felicidad y la mala fama de la psicología
Siguiendo el hilo de la conversación sobre las religiones no le sacamos el cuerpo a uno de sus temas tabús: el sexo. “En la sexualidad se juega mucho de lo central que el ser humano lleva adentro de sí, por eso me parece tan loco que las religiones haya censurado de tal modo a todo lo que tenga que ver con la sexualidad. Disfrutar la sexualidad es un don maravilloso”.

También hablamos del actual escenario social que busca visibilizar la situación y los derechos de la mujer y Motta lo observa como un movimiento pendular. “También veo a mujeres que me dicen que no hay hombres pero en su vida se han vuelto tan fálicas que no dejan lugar al hombre. Ese lugar tan activo y masculino que desarrolló la mujer creo que condicionó el encuentro. Me parece fantástico remarcar los dones femeninos y los dones masculinos, y no compararlos buscando quién es más fuerte o quién es mejor, sino complementarnos. Lograr un punto de encuentro, no de disputa de género.”

Ya hacia el final le pregunté si todas las personas deberían hacer terapia. “Habría que sacar el marco terapéutico del lugar de que tienen en la opinión pública, de que es para locos o personas con problemas. Cualquier ámbito terapéutico te da una oportunidad de aumentar mucho tu autoconocimento, y cuando te conocés más a vos mismo podés desarrollar potencialidades que no habían salido a la luz y podés acercarte a ser la mejor versión de vos mismo que pueda ser. Ese es un mandato de la vida y de la naturaleza: que cada uno de nosotros llegue a ser la mejor versión de nosotros mismos y para eso, un marco terapéutico ayuda mucho”.

Qué es la felicidad
Fabián Motta sostiene que es una pregunta demasiado amplia: “La felicidad como un estado permanente es difícil, creo que hay momentos de felicidad”.

Aun así, considera que requiere de dos variables fundamentales: “Primero, ser coherente con uno mismo. Tener armonizados lo que siento, lo que pienso, lo que digo y lo que hago proporciona una paz interior muy grande. Cuando estás en paz la vida toma otro color y ahí uno puede desplegar un montón de cosas de uno mismo que, cuando está en conflicto no es tan fácil hacerlo.”

El otro elemento crucial, según Motta es “ganarte la vida haciendo lo que amás hacer. Mucha gente ve el trabajo solo como un medio para conseguir dinero y lo padece. Y yo lo disfruto. Creo que cuando estás en esas condiciones, lográs ese estado del ser y también te predisponés para tener vínculos sanos”.

La paz es la felicidad.

Podés escuchar la entrevista completa acá

“Sentirse poco valioso tiene relación con cuánto te quisieron de chico” Con el psicólogo Fabián Motta

Marzo 2018