Germán Baumgratz. Sacerdote católico

No me complico la vida con la religión

Germán Baumgratz tiene 71 años, es de Puerto Rico, una pintoresca ciudad del interior de Misiones, en el noreste argentino. Hace más de 40 años que se ordenó sacerdote católico y, además, hizo una maestría en Valores Humanos y Teología Espiritual.

“Desde muy niño sentía que, donde yo estaba, no era mi lugar. Siempre tuve la inquietud de irme lejos” dice. Recorrió diversos puntos del país para hacer la secundaria y los primeros años de su preparación sacerdotal y soñaba con ir al África, hasta que supo que había que aprender varios idiomas y no se sentía capaz de lograrlo. Pero tuvo una química especial con un grupo de compañeros de estudios que eran de Medellín, Colombia, por lo que pidió a sus superiores hacer una experiencia de Seminario Familiar en esa ciudad.

Cuando salió del avión que lo llevó a Medellín vio un cielo azul sin una sola nube y sintió una fuerte convicción: “Aquí me quedo“. Luego de 50 años sigue ahí. “Pero esa búsqueda intensa sigue –reconoce-. Para mí es algo natural, todos los seres humanos tenemos una fuerte búsqueda, es algo que la naturaleza le imprimió al ser humano”.

La vocación del amor
Mi pregunta sobre qué hace un cura derivó en una lección sobre el amor.

Hay una confusión entre vocación y profesión, la diferencia es que vocación hay una sola: la del amor, porque es la razón para existir. La profesión es la caja de herramientas para vivir la vocación del amor, que es la experiencia que el ser humano debe buscar para realizarse como persona y compartir con los demás. Y cuando no satisfago eso, entonces voy a ser muy mal cura, o muy mal esposo, voy a ser muy mal profesor, o político, lo que quieras”.

A los siete años de haberse ordenado sacerdote se fue por dos años a México a hacer una maestría sobre valores humanos y teología espiritual, y esto fue un antes y un después: “Mi vida tomó otras dimensiones y perspectivas porque entendí que lo humano es lo primero y lo básico”.

Esta comprensión lo sacó del rol de administrador de lo divino, como vemos que las iglesias suelen ungir a sus ministros. Tampoco dice coincidir con la imagen tan usual de un Dios todopoderoso que da y que quita, según su caprichoso juicio de la conducta humana.

Dios no se mete con las decisiones de las personas
Primero, dice Germán Baumgratz, Dios no se aparece, él está presente siempre y es fiel. “Yo creo que Dios a nosotros nos creó libres. Si somos imagen y semejanza de Dios y somos libres, deduzco que Dios también es libre. Y si él es libre y me creó libre, no se va a entrometer en mi vida porque pequé, o porque comulgué o no. Él está presente, que es algo muy distinto que intervenir en la vida de la gente.”

Pero entonces ¿qué es el pecado? Germán redobla la apuesta: “¿Quién se inventó el pecado? ¿Quién se inventó la condenación? ¿Quién se inventó el infierno? tengo una convicción muy profunda de que a esas tres cosas no las inventó Dios”.

La noción de pecado del cristianismo históricamente dividió lo divino de lo humano, haciendo lo primero casi inalcanzable. Pero Germán cree que necesitamos estar abiertos a descubrir esa presencia divina en lo humano.


“Pero en la religión hacemos al revés -repara- buscamos que la gente sea santa. ¡No, seamos humanos! Jesús vivía una vida normal pero nosotros hemos aprendido que fue un ser raro. Pero Jesús hacía cosas humanas: lees sus parábolas y ves que no son más que hechos humanos, su enseñanza es humana… Es la universalidad del amor como vocación humana para todos”.

Las religiones y la iglesia
Este cura reconoce que las religiones deberían volverse más humanas en su intento por responder a esa búsqueda tan intensa de la vocación primaria del amor, pero se transformó en un negocio. Sin embargo, considera que esto se debe a la falta de conciencia de lo que naturalmente necesita el ser humano, “porque no solamente la religión explota a las personas, la corrupción hace lo mismo, la política, las drogas, la guerrilla. El problema es que cuando no captamos lo humano estamos perdidos”.

Por eso es tan claro para Germán que el problema no es la iglesia: “Yo no me complico la vida con la religión. Hay mucha gente que se siente ayudada por la religión y yo no soy quien para negarlo”, dice, pero hace muchos años entendió que él no salva a nadie, que dar consejos no es el camino. “Otra cosa es conversar con las personas y buscar juntos alternativas para que decida y logre lo que busca o necesita”.

Pensar así dentro de la Iglesia Católica no parece ser fácil para un cura. Germán recuerda lo que le recomendó Octavio Ritter, un sacerdote brasileño con el que conversaba mucho: “El día que te sientas libre no se lo digas a nadie porque te matan, porque en la política como en la religión, las personas que piensan distinto rápidamente tienen problemas porque abren perspectivas dentro de lo humano y dentro de lo espiritual”.

Sin embargo, parece que nunca pensó en abandonarla y lo dice usando una frase de un reconocido sacerdote de Medellín, Carlos Alberto Calderón: “Hay que ser sacerdote en la iglesia pero sin la iglesia“. Sabe de los problemas que tiene la iglesia y que tienen todas las religiones, pero afirma que “puede ser una excelente herramienta para vivir la vocación de amor y compartir a ese Jesús que es vida, que es puerta, que es descanso, porque ahí está la simplicidad”.

Ya Jesús quiso que cambiemos de paradigma
También hablamos del problema que parece ser la sexualidad para la mayoría de las religiones, así como lo es la subestimación de la mujer, y vuelve a tomar como ejemplo a Jesús, que dijo “cambien su forma de pensar”: “Creo que hay que buscar ese cambio, muchas veces con audacia. Lo que guía a la gente son sus creencias, paradigmas que vienen de muy atrás. Acá hay una tarea muy grande por hacer.”

Por lo pronto, persigue un único sueño para sí mismo: “ser más humano, el personaje Cura es una caja de herramientas pero siento que estoy llamado a ser humano. Por eso me autorizo a llorar, a reír, a disfrutar un vino, a orar, hacer terapias del perdón para mí y mi historia, experimentar cosas nuevas, estar abierto a la gente. Para mí lo humano es no censurar nunca a nadie, ni guiar la vida de nadie.”

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“Todos los humanos tenemos una búsqueda” Religión y ser. Con el Sacerdote Germán Baumgratz

Marzo 2018