Numerología

Hay varias escuelas de Numerología muy diferentes entre sí. Las más conocidas son cuatro: la cabalística, que se basa en la ciencia cábala; la caldea, originada en esta civilización babilónica; la china, la más distinta a todas porque le da a los números significados muy diferentes a las otras escuelas, y la pitagórica, basada en el filósofo y matemático griego Pitágoras.

Pero en términos generales, la numerología sostiene que los números que corresponden a cada persona, que se logran con cálculos sencillos basados en el nombre y la fecha de nacimiento, le permiten conocer aspectos de sí misma, como virtudes y defectos, cómo se muestra a los demás, qué viene a desarrollar o aprender en esta vida, entre otros.

Sobre el surgimiento de la Numerología tomamos el ameno relato de Daniel J. Martínez en su Manual de Numerología:

“Unos seiscientos años antes de Cristo, en Fenicia, nacía Pitágoras. La gran mayoría lo conoce por su famoso teorema. Ahora bien, lo que pocos saben de él es que luego de bucear en los conocimientos y secretos guardados de culturas antiguas, encontró en templos egipcios escritos que versaban sobre Numerología. Ya en aquel entonces, los egipcios explicaban la formación del Universo a través del poder de los números. Estos conocimientos se habían extendido también a sacerdotes chinos, hebreos y caldeos. Pitágoras adaptó su descubrimiento al alfabeto griego y este conocimiento lo extendió al mundo occidental.”

¿Por qué deberíamos interesarnos en la Numerología?

“Es evidente, aun en el más simple de los análisis, que los números están absolutamente relacionados con la Creación. Siempre se dice ‘los números gobiernan el mundo’, pero la interpretación simplista que se le otorga a esta frase está relacionada con el dinero. Sin embargo, esto está muy lejos de ser así. Los números gobiernan el mundo desde otro lugar, es decir, desde las leyes de causa y efecto, desde la simbolización de las lecciones a aprender en la vida, desde las deudas que venimos a pagar en este ciclo, y tantas otras cosas más que están directamente relacionadas con la existencia de cada uno”, sostiene Martínez.

Por su parte, Diego Giménez explica que los números de cada persona ofrecen muchos elementos para el autoconocimiento, como los números del sendero natal, donde se halla lo que uno realmente viene a aprender en esta vida; el sendero del mundo, que es cómo uno debe transitar esta vida para lograr el objetivo que tiene nuestra alma; la esencia, que son las herramientas que uno guarda en el corazón, o el número potencial, que habla de aspectos de la personalidad. También da señales de las lecciones kármicas que traemos para seguir aprendiendo.

Ese énfasis en el autoconocimiento y la responsabilidad personal es el eje de Caminos para el desarrollo personal y nos permite salirnos de la expectativa mágica y predictiva que muchos tienen respecto de la Numerología. “La numerología no hace futurología, es encontrarse a uno. Nos ayuda a encontrar en nosotros lo que no encontramos por nosotros mismos, encontrar la llave a esa puerta que tenemos que abrir que no vemos, o que vemos pero no nos animamos a abrir. Son herramientas para transitar la vida como uno quiere, que es como se debe. Como se quiere vivir es como se debe vivir”, nos dijo Diego Giménez.

El enfoque es similar en Daniel J. Martínez: “La Numerología no es un fin en sí mismo, sino un camino hacia el encuentro con la más absoluta verdad esencial de uno mismo, con nuestras falencias, actitudes, nuestra misión en la vida, y las capacidades para lograrla, nuestras metas y pruebas. Y todo cuanto es necesario para conocer el interior de uno mismo, que es el lugar que más cerca queda y al que menos vamos. Allí está el maestro que tanto solemos buscar afuera; allí se encuentran los caminos del equilibrio y de la paz interior, determinantes ambos de la verdadera felicidad”.