El Arte de Vivir. Sudarshan Kriya

La fundación El Arte de Vivir es conocida por enseñar la técnica de respiración, Sudarshan Kriya, creada por su fundador Sri Sri Ravi Shankar. Sin embargo, la oferta es muy amplia. “Lo que encontré en El Arte De Vivir es un hermoso combo, porque tengo yoga, meditación y técnicas de respiración” decía Sergio Yazbick. Y agregaba:

La meditación es el arte de no hacer nada. Uno a veces cree que la meditación es sentarse y no pensar, lo cual es imposible. Es sentarte en tranquilidad, cerrar los ojos y conectarte con vos, no importa si viene un pensamiento. Cuando logramos conectarnos con lo más hermoso que todos tenemos que es nuestro propio ser, hay un cambio radical en tu vida.

El Arte de Vivir pregona el vivir el momento presente. Si pensamos en dónde está nuestra felicidad, nunca puede estar en el pasado y nunca puede estar en el futuro, está en el momento presente. ¿Cómo hacés para que tu mente controle el momento presente? ahí es donde juega un papel importantísimo la respiración. La mente es como un barrilete, vuela. La conexión, el hilo, que tenemos entre nuestro cuerpo y ese barrilete que es nuestra mente, es la respiración. Lo que aprendemos en El Arte de Vivir con la técnica llamada Sudarshan Kriya, es que con distintos ritmos respiratorios podamos expresar y controlar nuestras emociones.

Qué es el Sudarshan Kriya

El Sudarshan Kriya es la técnica central que enseña El Arte de Vivir en sus cursos y lo propone para la vida diaria, ahí es donde se probará su efecto. Se trata de una combinación de ejercicios respiratorios rítmicos, en un estado de meditación, con efectos directos en el subconsciente más profundo, según explica Beatriz Goyoaga, coordinadora de la Fundación El Arte de Vivir en Latinoamérica y España:

El Sudarshan Kriya largo, grupal, con la voz de Ravi Shankar, es un desgrabador del disco rígido mental, de cosas que están grabadas profundamente en la conciencia, que no tiene nada que ver con el día a día, que uno no sabe de dónde vienen. Hay gente que dice ‘durante la respiración me vi en el nacimiento’ o lo que sea, pero la mayor parte ocurre de manera inconsciente.

Es diferente a la terapia tradicional, es más profundo; de hecho los psicólogos y psiquiatras debería estudiar a Buda, que ha explicado muy bien los mecanismos de la mente. Creo que tenemos una treintena de psicólogos y psiquiatras en Buenos Aires que me envían a sus pacientes. Ellos mismos ven la mejoría y lo combinan con sus prácticas profesionales.

Uno no respira para curarse, uno respira para atravesar lo que le toca con plenitud. ‘Yo tengo una crisis porque he perdido mi trabajo’, no respiras para encontrar trabajo. Para mejorar ese estado de ánimo porque has perdido tu trabajo es que respiras y meditas, para sentirte mejor…

…’Yo he perdido la salud, tengo hepatitis crónica’, ok, yo respiro y medito para convivir con mi enfermedad y no crear una enfermedad mayor e infectar a toda mi familia con mi veneno. ’Yo he perdido a mi hijo, entonces yo respiro y medito para aceptar que mi hijo ha dejado su cuerpo y yo tengo que seguir porque tengo dos más, tengo un marido, tengo una tía, una abuelita, cuentas que pagar’, o lo que sea.

Entonces, no es una panacea para dar trabajo, para devolver la vida, no. No es eso, concluye.

Cómo actúa la respiración

Bea Goyoaga sostiene que la respiración trabaja a nivel muy profundo de la conciencia donde no llega ni la medicina ni la palabra. Y agrega:

La respiración está unida a la raíz de las emociones que están arraigadas en nuestros patrones, el disco rígido lo tenemos atorado de cosas y cosas.
La medicina trabaja a nivel del efecto, te cura los síntomas, pero no la causa. La palabra llega a un espacio poco profundo mientras que la respiración o la meditación profundizan más adentro, adonde no llegamos nosotros.

Lo que hace la respiración es lo que hace el botón borrar de un teclado. Entonces tú puedes un día, de repente, encontrarte no reaccionando con un pre condicionamiento. Como decimos ‘el niño que se ha quemado con la leche, ve una vaca y llora’, porque ya hay un condicionamiento. Eso es lo que se desgraba, lo que está en la profundidad de la conciencia, de cualquier problema que la mente esté atravesando.

Yo era una persona que tenía muchísimo miedo, a los 23 años en la cama con mi marido, vivíamos en Chicago, y yo le decía ‘avísame cuando te vas a dormir porque yo me quiero dormir antes’ porque tenía miedo. En los pasillos de mi casa de niñita corría por la oscuridad, porque no es como ahora que hay botones que apagas aquí y enciendes ahí, se apagaba ahí y todo el pasillo a oscuras. Y hoy puedo caminarme los potreros en un campo yo sola, vivir sola en una casa en el campo, no tengo miedo, duermo con las ventanas abiertas en Buenos Aires, donde la gente se llena de llaves.

No tengo ningún miedo, ni a la noche ni a la soledad, se me ha quitado de mi inconsciente por la respiración, concluye.