Richard Bandler y John Grinder. Creadores de la PNL

La Programación Neuro-Lingüística (PNL) nació de la colaboración entre Richard Bandler y John Grinder. El primer libro que publicaron fue “La Estructura de la Magia – Volumen 1”, pero en ese libro todavía no había referencia alguna a la PNL como disciplina.

Conviene retroceder algunos años para encontrar los inicios de todo ello. Fritz Perls, creador de la Terapia Gestalt, falleció en mayo de 1970, dejando abundante material (escritos, grabaciones de audio y filmaciones en película). Para poder editar un libro póstumo, se necesitaba ordenar todo este material y, especialmente, transcribir las grabaciones y filmaciones, para incluir testimonios de terapia.

Robert Spitzer era el propietario de la editorial (Science and Behavior Books) y conocía a Richard Bandler porque era amigo de su hijo. Sabía que era un muchacho bastante espabilado y también conocía su interés por la Terapia Gestalt. Por ello, Spitzer pensó en él para ofrecerle ese trabajo de transcripción. Así, Bandler se encontró metido de lleno en la escucha de cintas de audio y la visión de filmaciones sobre el trabajo de Perls con pacientes.

Durante esta revisión, empezó a emular (casi como un juego) las características de la voz de Fritz Perls (ritmo, volumen, entonación, etc.) y también pudo captar y aprender algunos patrones de lenguaje característicos.

Poco tiempo después, como estudiante de Filosofía y Psicología en la University of California-Santa Cruz, Bandler puso en marcha (junto con Frank Pucelik) una especie de “grupo de encuentro” con finalidad psicoterapéutica, donde participaban estudiantes de la propia universidad. En este grupo, ambos (Richard y Frank) utilizaban los patrones lingüísticos y las modulaciones de la voz que Richard había aprendido en su trabajo de transcripción. Para su sorpresa, el uso de esos elementos favorecía que las personas llevaran a cabo cambios del mismo tipo que los que se producían en los pacientes de Perls.

Mientras el trabajo en esos grupos iba creciendo, Bandler tuvo ocasión de conocer de cerca a Virginia Satir (creadora de la Terapia Familiar Sistémica). Science and Behavior Books era también la editorial de sus libros y Robert Spitzer pidió a Richard que se encargara de grabar y transcribir alguno de sus seminarios.

Más adelante, Richard Bandler tuvo la posibilidad de acogerse a una opción del plan de estudios de su facultad, que le permitía convalidar algunos créditos mediante la impartición de un curso o seminario. Él propuso impartir un curso sobre Terapia Gestalt y el requisito que necesitaba cumplir para ser aceptado era la supervisión de un docente de la universidad. Y ahí es donde entró en escena John Grinder.

John era profesor de Lingüística y conocía bien la Gramática Transformacional. Había concluido recientemente su tesis doctoral sobre el tema. Grinder aceptó el encargo de supervisar las clases de Bandler y se interesó por conocer el trabajo que habían desarrollado conjuntamente él y Pucelik.

Observando el trabajo en los “grupos de encuentro terapéutico”, Grinder ayudó a sistematizar el conocimiento de los patrones de lenguaje verbal y no verbal, de manera que pudieran ser reproducidos. Así, al cabo de poco tiempo, el mismo Grinder empezó a dirigir un grupo donde utilizaba asimismo los patrones identificados, obteniendo también resultados espectaculares.

A partir de estas experiencias, se plantearon indagar más sobre “las diferencias que hacen la diferencia”, es decir, en los factores clave que determinaban el éxito aparentemente sobresaliente de Perls y Satir en su trabajo terapéutico. En este trabajo de investigación jugó un papel importante su relación con Gregory Bateson, brillante pensador que había trabajado, entre otros campos, en antropología y en las aplicaciones del pensamiento sistémico.

Todo ello condujo, tras un par de años de indagaciones y pruebas en los grupos de encuentro, a la publicación de “La Estructura de la Magia – Volumen 1”, seguido algún tiempo después por el volumen nº 2. En estos dos libros se describe el modo en que:

1. las personas nos formamos una representación interna de la realidad (llamamos “mapa” al conjunto de representaciones de una persona)
2. este “mapa” puede contener aspectos poco útiles o claramente disfuncionales para una persona, y
3. la respuesta de la persona a determinadas preguntas (utilización del Meta-Modelo de Lenguaje) lleva a la reorganización de su “mapa” con el consiguiente efecto terapéutico

Concluido el trabajo de estos libros, Bandler y Grinder (Pucelik ya no estaba con ellos en esa época) tenían en sus manos un modelo para estudiar la estructura del comportamiento humano y reproducir los factores de excelencia.

Con esta nueva metodología a su disposición, fueron al encuentro de Milton Erickson, médico psiquiatra que había desarrollado su propia forma de trabajar con hipnosis. De la observación del trabajo de Erickson durante unos 10 meses, nació el libro Patrones de la técnica hipnótica de Milton Erickson que recoge, entre otros, el llamado Modelo Milton, que es la forma en que Erickson utilizaba el lenguaje para inducir estados de trance.

Sorprendentemente para Bandler y Grinder, esta forma de trabajar con el lenguaje era exactamente la opuesta a la del Meta-Modelo, es decir, en lugar de buscar siempre una mayor precisión y concreción, el Modelo Milton se basa en una forma de hablar intencionalmente imprecisa, que crea en la mente del cliente el espacio necesario para crear una nueva representación de esa realidad problemática o disfuncional.


(Extraído de Programación Neurolingüística – PNL (1). Fundamentos Teóricos de la Bioneuroemoción. © Enric Corbera Institute, Rubí (España) 31 de enero de 2015 – Versión 1)