Sergio Yazbik. El Arte de Vivir

“Hay algo interior que tiene que estar bien, cuando eso no está bien todo lo demás no se acomoda nunca”

Sergio Yazbik es una persona multifacética y llena de energía; cuando empieza a conversar, sin embargo, su tono de voz se muestra suave, transmite paz y una profunda convicción por lo que hizo y hace de su vida.

Vive en Buenos Aires y tiene tres hijos varones entre 4 y 18 años. Es Licenciado en Sistemas pero decidió rescatar la empresa de su padre y la convirtió en una compañía exitosa. Fue jugador de fútbol en GEBA (Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires), club con el que recorrió gran parte del mundo. Luego, y casi por casualidad, fue corredor de autos, ganó la cuarta carrera apenas comenzó a competir profesionalmente y desde ahí no se detuvo hasta ser campeón argentino de la categoría GT 2000, en 2010. Pero también corrió en Francia, Bélgica y participó tres veces de la mítica carrera Las 24 horas de Nürburgring, en Alemania.

Apasionado por la música, nunca dejó de cantar desde que en su adolescencia armó su primera banda y en 2014 grabó su primer disco con su banda de rock La Yave.

Pese a una vida a pura adrenalina y colmada de éxitos, siempre se consideró un buscador espiritual, pero eso tampoco fue suficiente. Algo lo quebró en 2015 al encontrar a su hijo de 1 año ahogándose en la pileta de su casa en una noche de invierno. Durante los segundos que pasaron desde que lo encontró hasta que pudo reanimarlo, sintió que su alma estaba destrozada y que en caso de no lograr salvarlo se iba a quitar la vida. Al poco tiempo de este episodio, se separó y se vio sumergido en una profunda tristeza, reconociendo que El Arte de Vivir lo salvó y lo llevó a hacer de su vida un servicio a los demás.

Se convirtió en instructor de la técnica creada por Sri Sri Ravi Shankar y no duda en elegir colaborar con la Fundación antes de ocuparse de cuestiones laborales que deberán esperar.

 

¿Por qué el éxito y una vida interior rica no son suficientes?

Entusiasta de la Ley de la Atracción, Sergio Yazbik lograba, una tras otra, cada meta que se ponía.

Pero no era un materialista obsesivo, también tenía fuertes inquietudes espirituales. “Desde muy chico el pensamiento de cuál era la misión de mi vida me rondaba la cabeza. Por momentos esa misión parecía ser algo heroico hasta que comencé a entender que no, que era una búsqueda espiritual. En esa búsqueda encontré lo que es la ley de la atracción y me atrapó porque era algo que yo ya utilizaba naturalmente. Todo en mi vida lo ponía en un plano de que yo podía. Desde que tengo uso de razón que vivo al cien por ciento y eso fue lo primero que me llamó la atención de El Arte de Vivir, que proponen hacer todo al cien por ciento”.

Tampoco le tenía miedo a la muerte, no estaba contemplada en su mente.

Sergio Yazbik reconoce que la educación que recibió de pequeño tuvo mucho que ver en ese temple. “Mi rótulo era el de ser una persona fuerte, aunque no me gustaba vivir bajo esa imposición. El mostrarme siempre firme y no aflojar es el mandato que más me costó y aún lo trabajo”.

El otro mandato que siguió fue el de tomar la posta en la empresa de su padre, “No me gustaba para nada, pero seguí y lo hice bien, di mi cien por ciento para que todo me saliera bien en pos de un progreso económico. Pero realmente no me hacía feliz”.

Las carreras de autos y luego la música aparecieron para tratar de darle un poco más de sabor. Sin embargo, fue en su rol de padre donde encontró el valor más profundo y también las pruebas más grandes de la vida.

“Ser padre, claramente, fue lo más importante que me pasó en la vida, lejos. Pero una de las cosas que más trabajé y trabajo aún es el apego a mis hijos. El apego es algo que nos condiciona muchísimo y nos hace sufrir aunque uno cree que es algo bueno, además, perjudica en algunos casos a nuestros hijos. Hoy, basándome en ese apego, me encuentro con una realidad dura porque me separé por segunda vez de mi mujer hace unos años y muchas veces me cuesta entender el hecho de no dormir todos los días con mis hijos. Te puedo asegurar que si no fuera por estas técnicas de El Arte de Vivir estaría sufriendo mucho.”

Ahí vamos descubriendo de qué manera esta técnica tomó un lugar tan preponderante en la vida de Sergio Yazbik.

“Lo de El Arte de Vivir lo encontré en un momento en que sentí que estaba en el cuarto subsuelo, había perdido las ganas de todo. Por eso yo digo que en la vida uno puede hacer de todo. Podés viajar, podés tener un excelente pasar, podés desarrollarte personalmente, pero hay algo interior que tiene que estar bien. Cuando eso no está bien todo lo demás no se acomoda nunca.

Pese a haber tenido un montón de accidentes en las carreras de autos y de haber arriesgado mi vida, nada se compara a la noche en que encontré a mi hijo ahogándose en la pileta. Sentí que todo pendía de un hilo, que no iba a soportar si él no reaccionaba, que me iba a quitar la vida. Eso estaba dando vueltas en mi mente mientras lo estaba reanimando.”

A los dos meses se separó de su mujer y se fue a un hotel cercano donde vivió por un año y medio. Nunca pensó en vivir tanto tiempo en la habitación de un hotel, pero no podía separarse de sus hijos, necesitaba estar cerca de ellos. Fueron días muy difíciles en donde muchas veces no tenía ganas de nada. Pero una mañana decidió retomar la técnica que había aprendido en los cursos de El Arte de Vivir y hacerlos a conciencia cada día. “Recuerdo que a la semana abrí la ventana y entró un rayo de sol, y sentí un escalofrío de felicidad que no había experimentado nunca. Me acuerdo que agarré un libro de Ravi Shankar, le di un beso a su foto en la tapa y dije ‘loco, me salvaste la vida’, porque fue lo que sentí. A partir de ahí nunca más dejé de hacer esas técnicas y me cambió la vida.”

Pero sigo preguntándome qué hace que una persona se vuelque al servicio. Será que el trabajo interior no alcanza.

“Lo que me movió a hacer el instructorado –dice Sergio- es haber encontrado algo tan bueno para mi vida ¡cómo no compartirlo con todo el mundo! ¿De qué se tratará esta vida, si no? ¿Qué vine a hacer? esa era la pregunta. ¿Solamente vine a formar una familia, a correr en autos, a ganar una copa que queda guardada ahí y que no sirve absolutamente para nada, la ganes o no la ganes, logres cosas o no las logres? ¿Es solo ver qué avance puede hacer uno o puedo hacer una vida más completa y hacer también algo por los demás? Te puedo asegurar que fue ahí cuando realmente encontré una felicidad plena.”

Primero estar bien uno mismo para, luego, poder colaborar con los demás.

Podés escuchar la entrevista completa acá

“El arte de vivir” y las carreras de autos. Con Sergio Yazbik

 

Abril de 2018