Luis Daniel Vítolo sobre Joe Dispenza

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Asumí, de una vez por todas, tu poder

Conversamos sobre este gran mentor y maestro que es Joe Dispenza, con Luis Daniel Vítolo, Coach Ontológico, acompañante en BioNeuroEmoción, master en PNL e Hipnosis Ericksoniana entre otras especializaciones. Vítolo hizo uno de los famosos retiros con Joe Dispenza en 2018 y desde hace muchos años integra en su trabajo como terapeuta sus enseñanzas y técnicas.

Sobre Joe Dispenza

Joe Dispenza es un bioquímico y neurocientífico norteamericano, reconocido conferencista y entrenador del cambio de las personas y de la expansión de las consciencias. En el año 2004 participó en la película «Y tú ¿qué sabes?» con la cual se proyectó su reconocimiento a nivel mundial.

Luis Daniel Vítolo dice de él: “Joe Dispenza fue muy inteligente en organizar un conocimiento que es muy antiguo y que hoy en día es reivindicado por la física cuántica. Los antiguos hablaban de ‘maya’, la gran ilusión, lo que hoy se conoce como la matrix, que es algo que nos quiere absorber y tomar, ante lo cual, la única salida es atravesarlo en el momento presente y cambiarlo”.

El gran acierto de Dispenza fue que se rodeó de científicos muy capaces y refrendó estos conocimientos con estudios médicos y una casuística que permitió sacarlos del ámbito del pensamiento mágico y esto, para el mundo occidental tan racional, fue fundamental.

“Si bien no es el único que hizo este tipo de estudios, los hizo en el campo y de manera casi multitudinaria a través de lo que él llama retiros. A los voluntarios se le conecta electrodos y se estudia su actividad cerebral antes y después del retiro, mostrando cómo van cambiando las distintas partes del cerebro.

Esto no solo lo respaldó a él sino a los que desde hace muchos años estamos trabajando en la misma línea. Fue un ‘¿ves? no estamos equivocado, acá hay alguien que tuvo los medios para refrendarlo científicamente’”, dice Vítolo.

Solo se cambia si se mantiene la práctica en el tiempo

Dispenza habla de que podemos modificar nuestra vida, pero ¿cómo hacerlo?

“Es totalmente posible, lo que pasa es que vivimos en la matrix, una configuración que tiende a chuparte, a absorberte, a desviarte. Estas leyes, que al principio pareciera que están en tu contra porque es como que te quieren desviar del camino, después pasan a estar a tu favor, pero eso depende vos.

Es como cuando estás manejando y querés cambiar de ruta, querés agarrar ese camino pero el auto por la inercia quiere seguir derecho, entonces empezás a hacer un esfuerzo con el volante para doblar. Si no vencés esa resistencia y la mantenés el tiempo suficiente como para terminar de doblar, podés ir a parar a cualquier lado o seguir derecho.

Cuando quiero modificar algo en mi vida lo tengo que mantener un tiempo. Esto es como una dieta mental pero emocional, hay que trabajarla y sostenerla. Lo bueno es que, si me mantengo un tiempo, aunque quisiera volver al camino anterior esto requeriría un nuevo esfuerzo. O sea que, si lo mantengo y me instalo en ese nuevo estado lo voy a tener a favor.

Ese es el concepto que promueve Dispenza: a partir de esta certeza puedo empezar a generar una vida nueva. Pero tampoco me puedo permitir tirar la toalla porque hice dos meditaciones y no pasó nada. Esto requiere una porción de pasión y de compromiso, comprometerme conmigo”, explica Luis Daniel Vítolo.

Visualizar no es suficiente. Intención + emoción es la clave

¿Es suficiente visualizar o repetir frases?

“En el ejemplo del auto, hay alguien que está agarrando el volante con una intención. Hay técnicas que están obviando ese detalle y ahí sí le dan como un valor mágico. Por decir determinada frase nada más no van a cambiar las cosas; ahora, si pongo toda mi emoción y mi intención detrás y creo lo suficiente en eso, ahí sí esto puede operar en mi vida. Es como un ritual, per se no sirve para nada. Los rituales se usan para crear determinado estado emocional y predisponerme a algo.

Volviendo a Dispenza, tener una intención clara y una emoción elevada es fundamental.

Primero, definir mi intención, cuál es mi meta, qué voy a lograr, qué voy a poder hacer cuando logre esa meta que ahora no puedo y cómo me voy a sentir en el momento de lograrlo. Pero hay que sentirlo desde ahora, aunque afuera mi realidad sea totalmente distinta de lo que yo pretendo, tengo que empezar a sentirlo realmente.

Y esto es práctica. Uno puede practicar cómo sentirse.

Hay que practicar siempre, incluso y sobre todo en los momentos en que estamos bien. Hay dos momentos donde la gente no quiere hacerlo, uno es cuando está muy bien porque dice ‘para qué voy a practicar si la vida me sonríe’. Pero donde se olvidan del todo de hacerlo es cuando las cosas están mal debido a nuestra tendencia a sentirnos víctimas, a decir ‘mira lo que me pasó, mira cómo me maltrató, mira qué injusticia se cometió contra mí’. Lo único que quiero es tener la razón y que el otro se arrepienta del daño que me hizo.

Eso me detiene totalmente en el camino de crecimiento”, insiste Vítolo.

Practicar con PNL cómo quiero sentirme

Luis Daniel Vítolo propone el auxilio de ejercicios específicos de la Programación neurolingüística (PNL). “Al practicar voy creando el reflejo para que, cuando me atraviese esa emoción incómoda durante el día, pueda detectar el disparador”, manifiesta.

«Siento miedo, bronca, o que no valgo nada», ahí mismo es cuando conviene practicarlo y conseguir ayuda para cambiar este estado. Por ejemplo, dentro de un estado de miedo o de rabia puedo respirar profundamente y preguntarme ¿realmente quiero sentirme así? ¿Para qué me sirve sentirme así? ¿Quién sería yo si no sintiese de esta forma? ¿Cómo sería este momento si yo sintiese distinto?

Siempre recomiendo hacerlo diez minutos por día, escribir una lista de emociones negativas y practicar este cambio interior para que cuando me agarre durante la jornada diaria, decir ‘No, pará, te detecté; bronca te detecté, tristeza te detecté», y me empiezo a plantear para qué me sirve sentir esa bronca y cuál sería mi estado ideal en este momento. Entonces logro parar eso y cambiar el momento presente.

Si quiero profundizar más, es un momento bárbaro para meditar y seguir todos los consejos del amigo Joe Dispenza. Ahí estoy operando un cambio muy profundo, salí del caos y pasé al cielo”, promete Vítolo.

Soy el creador

Estos ejercicios y meditaciones generan un cambio de nivel de conciencia y se empieza a percibir el mundo de otra manera, lo que implica que ya no soy la persona de antes.

La zona de comodidad en el fondo es muy incómoda, pero nos seguimos quedando ahí y seguimos echando culpas. Seguimos siendo víctimas de lo mismo, lo que es más fácil de hacer. Ahora, para iniciar un cambio tengo que al menos atisbar en alguna parte de mi ser la posibilidad de que yo soy el creador de todo lo que está sucediendo.

La ciencia cuántica hoy viene a nuestro rescate con eso, hay científicos como Robert Lanza que dijo que hay tantos universos como personas, dando el mensaje de que cada uno es el responsable de lo que va creando. Obviamente, lo va creando desde el inconsciente, porque desde el consciente ¿quién va a crear una enfermedad, una ruptura amorosa o la escasez? Y el inconsciente no se piensa, porque si lo pensásemos no sería inconsciente. Todo proceso de sanación implica ir haciendo consciente lo inconsciente.

Al comprender esto me puedo dar la chance de mantener más tiempo la intención del cambio y probar y probar. Una de las premisas de Dispenza que comparto totalmente es que cuando me siento a meditar soy una persona y no puedo dejar de meditar hasta que no me sienta otra persona. Por lo menos momentáneamente, esto es fundamental. Ahí me estoy dando la posibilidad de generar nuevos circuitos neurológicos porque, por lo menos parte del tiempo, empecé a sentir de otra manera”, sostiene Vítolo.

Salir del victimismo

Para no sentirme más víctima debo comprender que por algo me tocó lo que estoy viviendo. “Porque venís a aprender y armaste un escenario perfecto para que aprendas lo que tenés que aprender” explica Vítolo y agrega:

Uno siempre va a nacer en un entorno donde falte lo que tengo que aprender porque si no, no lo aprendo. Necesito un obstáculo, como una pesa que me hace la contra para poder desarrollar mis músculos. En la vida pasa igual, necesito esto pero para cambiar la realidad necesito ponerle mi intención de querer hacerlo porque ¿para qué, si no, me sirve esta tristeza, este sufrimiento? Aquí la pregunta transformadora es quién sería yo si dejase este sufrimiento a un lado.

Cada vez que acepto el miedo, por ejemplo, me estoy reconociendo como menos poderoso y voy a querer controlar todo lo que estoy pasando afuera, en vez de aceptarlo. La aceptación que no tiene que ver con la resignación, simplemente acepto esto que hay afuera pero veo de hacer algo dentro de mí con toda esta información. ¿Yo soy más poderoso que este miedo o me rindo y lo acepto bajando la cabeza, creyéndome todo lo que me dicen?

No nos creamos todo lo que nos dicen, sigamos el camino del corazón de una buena vez por todas. La humanidad está acostumbrada a creerse que lo que pasa afuera es cierto pero es simplemente maya o matrix, una ilusión, como lo enseñaban los antiguos”.

Diferencia entre rezar y crear

En nuestra en nuestra cultura sigue muy instalada la ritualidad religiosa, ahora bien ¿cuál es la diferencia entre rezar y crear desde la visualización y la meditación?

El concepto más común de rezar está más relacionado con el pedir. Si tengo que pedir algo es porque estoy vibrando en escasez de algo, sino ¿para que lo voy a pedir? Y, como el universo siempre me va a devolver un espejo de lo que yo siento, aunque yo esté pidiendo, en realidad estoy vibrando en escasez, entonces se me va a replicar la escasez.

Este concepto lo comparten los tres grandes: Joe Dispenza, Greg Braden y Bruce Lipton. Cada uno desde su óptica transmite un mensaje similar: ‘tengo que sentir como si ya lo hubiese conseguido’. Esa es la forma correcta de rezar y eso se entrena. Tenés que sentir, tenés que vivir el momento de la sanación.

Por dónde empezar

¿Qué tendría que hacer una persona que está empezando este camino del desarrollo interior?

“El primer paso es tomar real conciencia de que yo estoy generando mi propia vida. Una manera es analizando el árbol transgeneracional donde se ve cómo, inconscientemente, están vibrando determinados programas que dirigen mi vida. Al reconocerlos se los empieza a aceptar y, a partir de ahí, hay que ponerse a trabajar en uno mismo y esto requiere un trabajo continuo y constante. La meditación y la PNL también aportan un montón.

Asumí, de una vez por todas, tu poder y actúa en consecuencia porque los milagros suceden.

Pero, como dice Un Curso de Milagros, un milagro no es hacer sino deshacer algo porque nuestro destino es vivir en la felicidad, salud y abundancia y, si no estoy ahí es porque hay algo que está y no tiene que estar, entonces vamos a deshacerlo. Y esto se logra a través de nuestro poder interior.

Los terapeutas estamos para ayudar en ese proceso, somos como la linterna que te muestra en el cine dónde está tu butaca. Yo ilumino pero vos tenés que caminar hasta la butaca y sentarte”, concluye con énfasis Luis Daniel Vítolo.

VIDEO de la entrevista

 

PODCAST de la entrevista

Necesitamos asumir que somos creadores de lo que vivimos. Con Daniel Vítolo

Monica Baum, agosto de 2020